La supervivencia del organizador (no remunerado)

 
Y llega el día en que te decides a organizar tu primer evento, no esperas nada cambio, simplemente lo haces. Los eventos se suceden y los problemas aumentan. Lentamente las ganas desaparecen y te lo acabas dejando (para volver o no) por causas tales como:

 

  • Tedio por “hacer siempre lo mismo”
  • Errores (propios o ajenos) que llevan a una mala experiencia de algunos participantes.
  • Participantes que te exigen sin proporcionar nada a cambio (hablo de elementos como gratitud o ayuda, no de cuestiones económicas).
  • Participantes satisfechos que anteponen eventos en teoría de peor calidad a los tuyos. Dificultad para conseguir participantes.
  • Bajas de última hora y promesas incumplidas.
  • Ideas y trabajo que acaba adjudicado a otros (que pueden haber colaborado contigo o no)
  • Perdida económica, de tiempo, de relaciones personales, de éxito profesional.
  • Baja calidad: esfuerzo/resultado.
  • Amistades que sufren dentro de la propia organización.
  • Y la más relevante (al menos en mi caso) no disfrutar durante los eventos.

Seáis o no organizadores, pensadlo. El organizador de un evento está sacrificándose a cambio de… ¿nada? Es absurdo. Tras más de diez años en esto no me considero mejor que otros que acaban de comenzar, pero sí que hay una cualidad que he demostrado tener y ellos aún no: Soy un superviviente.

¿Por qué he sobrevivido yo y no lo han hecho tantos otros? Está claro que esto me apasiona, pero eso no debe ser todo, pues incluso así me lo deje para “siempre” dos veces. Lo que me ha mantenido a flote es saber que necesito y espero, y es:

  • Disfrutar de mis vivos:

Esta es la clave, y en mi caso se traduce a poder participar en mis propios eventos interpretando. Con un personaje que ha de tener baja importancia y ser irrelevante (para no coaccionar a los participantes y permitirme desaparecer y preparar elementos) pero que ha de permitirme estar en el evento. No mirándolo desde fuera sino desde dentro, y esto solo te lo da un mínimo grado de interpretación.

 

  • Solo organizar con aquellos que sean compatibles conmigo:

Y no hablo solamente de amigos, piensa en cuantas amistades se han roto por ejemplo con la convivencia de compartir piso, con los grupos de larp pasa exactamente lo mismo. Ser amigo de una persona no te va a garantizar que podáis montar un evento juntos, y lo que es aún más importante, puede atacar vuestra amistad.
Y que puedas organizar con una persona hoy no te garantiza que vayas a ser capaz en unos años. Yo siempre comparo una organización de larp con un grupo de rock, no da dinero (por ahora), pero si fans, avances divergentes y sobre todo ego (y os aseguro que yo no me libro)
Dejad las cosas claras desde el principio y si algo no funciona y reincide, cortad de raíz. Da igual como de buenos sean vuestros eventos, ese mal ambiente se transmitirá al larp y echara todo por tierra. Si te encantan las ideas de un organizador pero no puedes trabajar con él, deja la colaboración (con una distancia al evento adecuada) y asiste a sus eventos como participante.

 

  • Primar la calidad:

Como avanzar en este camino es más complicado de explicar y requiere experiencia. Pero en resumen, ¿qué evento es mejor para el organizador?: ¿uno que supone un esfuerzo de 8 y proporciona un resultado de 8 u otro que supone un esfuerzo de 4 con resultado de 7? Siempre dentro de una buena experiencia para el participante un organizador ha de ponderar su esfuerzo.
Otro elemento vital es la reutilización de los elementos y el print&play. Todo evento que ocurre una sola vez está condenado al olvido o como mucho en caso de ser magistral a la leyenda. ¿Realmente merece la pena? A mí ya no.

 

  • Perder la menor cantidad posible de dinero y tiempo:

Nadie te va a agradecer que tengas una deuda de 300 euros tras un evento, suspendas una asignatura, pierdas un trabajo o tengas problemas con tu pareja. Así que no lo hagas.
Pon al evento el precio que tiene (no todos los gastos pueden/merecen ser reducidos). Los mismos que te critican por que cueste 100 lo harán si vale 20, para luego irse de viaje a Tailandia o gastarse fortunas en compras. Tus eventos no son caros, sino que esas personas tienen otras prioridades (excepciones hay, aquellas que necesitan una rebaja y quizá puedan darte a cambio tiempo o esfuerzo. Pero aprende a reconocerlas y no te dejes engañar o saldrás decepcionado) Además, si por falta de presupuesto tu evento es cutre, te lo criticaran todos.
Elige el tiempo del que dispones. Si tienes obligaciones que sufrirían, se más humilde en el planteamiento. Existen formatos que permiten escribir un larp en menos de 20 horas (yo tengo uno que me llevo 30 minutos) Un evento que te ancla seis meses a una silla, es una carta de renuncia.

 

  • Solo organizar si el éxito del trabajo se adjudica en forma de créditos o no se adjudica en absoluto. Si no, organizar solo:

El reconocimiento es vital. El ser anónimo es maravilloso al comienzo, hasta que pasan los años y descubres gente que conoce tu trabajo pero no tu presencia. Esta confusión no siempre es intencionada, hay organizadores que tienden a llevarse el mérito incluso sin pretenderlo. Buscad formas de que no ocurra.
Otra opción es que el reconocimiento vaya a la organización en conjunto, esto solo funciona si la organización no intenta tener cabezas diferenciadas y si el trabajo está bien repartido. Es algo utópico, pero a la vez evita guerras internas por la gloria.
Si todo esto no funciona, ¿no has pensado en organizar solo?

 

  • Con el dinero por delante:

Es terrible, pero con la palabra ya no basta. Si le reservas la plaza a alguien porque tenéis una gran amistad o confianza es bastante probable que la pierdas pronto. La única forma de asegurarse de que alguien no menosprecie tu esfuerzo es un pago económico. Si tu evento tiene un coste cero ponle al menos un precio simbólico para pago de fotocopias, imprevistos, etc. Y si tiene costes fijos con más razón. Necesitas el dinero de esa persona, pues si decide no venir en el último momento el que recibirá las deudas y la mala fama serás tú.
Siempre se puede buscar devolver parte del dinero, pero nunca la totalidad o puedes encontrarte con participantes que piden un reembolso por el simple hecho de que han encontrado algo “mejor” (y que te encuentren un sustituto que seguramente tiene gustos y capacidades diferentes no es suficiente ayuda para una devolución completa)

 

  • Organizar para el tamaño esperado. Entender que existen eventos diferentes para gustos diferentes:

Tras algunos eventos has de tener claro la llamada que va a tener lo próximo que hagas. Se realista, porque otras organizaciones superen los 100 participantes no quiere decir que tú lo vayas a hacer. Además, si cambias la temática de tu evento a algo nuevo o poco convencional ten claro que las inscripciones van a caer drásticamente. No debe preocuparte, un evento más pequeño tiene inconvenientes pero también muchas ventajas.
No esperes que un participante elija tu evento frente a otro. Tómatelo con tranquilidad, existen gustos diferentes y numerosas razones. Desde amigos que asisten a ese segundo evento, a que simplemente se tiene ganas de cambiar.

 

  • Ser imparcial a la hora del trato:

Intenta tratar igual de bien a todos los participantes. La ilusión, el cariño y la colaboración siempre juega a favor y no se puede evitar proporcionar más esmero a aquel que lo da todo. Aun así, piensa que hay participantes sin tiempo previo que también van a poner todo su esfuerzo durante el evento y merecen un buen personaje.
Pero la principal razón que menciono este punto es por aquellos que exigen, persiguen o incluso “atacan” a los organizadores antes, durante o tras el evento. No te dejes amedrentar o hundir. Aún hay gente que piensa que con el dinero del alojamiento y la comida también ha contratado tu dedicación absoluta. Trata a esta clase de participante correctamente, pero no permitas que la experiencia de otros sufra por su culpa o que te arrebaten las ganas de seguir organizando (curioso que la mayoría de estas personas no hayan organizado nunca)

 

  • Asumir y aprender de los errores, sin revolcarme en ellos:

Acepta las críticas positivas sabiendo que todos cometen errores, aprende y mejora; si nadie le encuentra defectos a tu evento hazlo tú. Pero a la vez piensa que aunque el perfeccionismo no es malo, su exceso puede llevarte a menospreciar tu propio esfuerzo.

 

  • Cambiar siempre:

Lo que no cambia muere. Si hay algo que funciona en tu evento pero ha terminado por cansarte, cámbialo antes de que canse a los demás. Recibirás quejas y cometerás muchos errores pero aprenderás y más importante aún, no te quedaras estancado. El mundo del larp cambia a velocidad de vértigo, si no te sumas a él, puedes quedar atrás y nunca conseguir reengancharte.

 

Lógicamente esta es mi opinión personal, pero tras tantos años en los que he asistido al nacimiento y caída de tantas organizaciones siento que mis palabras poseen un alto grado de certeza. Así que escuchad mi consejo, sobrevivid.

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