La inacción frente a su exceso (I)

En este artículo se pretende tratar sobre el poder de decisión del organizador previo al larp y durante este. Para intentar, independientemente de estilos, buscar la situación óptima de actuación por parte del organizador.

Existen diferentes estilos a la hora de abordar la creación y desarrollo de un rol en vivo. Donde el grado de control que posea el organizador es inversamente proporcional al control y por tanto implicación del participante.
Partiendo de un estilo inicial como organizador de absoluto control y habiendo experimentado recientemente como participante eventos de elevada libertad he podido encontrar pros y contras que intentaré resumir en dos cuadros comparativos:

 

A nivel creativo:

Control del creador:
Libertad del participante:
Pros:
1.       Posibilidad de enlazar los distintos personajes para conducir el evento en la dirección planteada (pudiendo/debiendo permitir su modificación por parte de los participantes)
2.       Requiere de un gran esfuerzo por parte del creador permitiéndole centrarse en la obra y recibir un alto aprendizaje.
3.       Supone la creación de obras únicas donde los textos siguen un estilo determinado, permitiendo aspiraciones artísticas literarias.
4.       Sella la garantía de calidad de una obra, haciéndola más independiente de la habilidad del director y los participantes (aunque esto seguirá siendo un factor)
5.       Es adecuado para un público que busca un evento ya preparado que no les obligue a generar su propio contenido.
6.       Puede proporcionar un reto al participante al proporcionársele un personaje ajeno a sí mismo y a su propia creación
1.       Los participantes crean sus propias relaciones dándole profundidad al personaje avanzándolo en direcciones insospechadas.
2.       Requiere un menor esfuerzo por parte del creador (a no ser que este cree escenografía, investigación previa, etc.), pudiendo este realizar un mayor número de larps.
3.       Es una creación conjunta, dándole una gran riqueza por el número de “autores” Cada obra es diferente, única e irrepetible (todos los larps lo son, pero en este caso el grado se acentúa)
4.       El director y los participantes son responsables de la calidad de la obra, haciéndola suya.
5.       Adecuado para un público que busca libertad que les permite generar su propio contenido.
6.       El participante elige sus propios retos, buscando aquello que cree desear en ese momento (o que descubra que desea durante la creación del personaje)
Contras:
1.       El personaje creado es ajeno al participante y este tiene que buscar interiorizarlo. Pudiendo llevar a un cierto desarraigo o modificación (que en algunos casos puedo oponer al personaje a la intención original del creador)
2.       Requiere del creador un esfuerzo excesivo que le impide la creación de mayor número de obras o centrarse en elementos (música, luces, dinámicas, etc.) que de otra manera podría podría desarrollar en mayor medida.
3.       Puede llevar al creador a perderse en un estilo y a generar obras similares.
4.       Mayor inevitabilidad en los fallos de diseño. Si un evento no dispone de calidad suficiente arrastrará consigo a los participantes.
5.       Es enemigo de aquellos que buscan una mayor libertad que les permita generar su propio contenido. Que en el caso de disponer de este espacio quedarán distraídos por las creaciones del creador (por ejemplo, un evento con pretensiones inmersivistas donde los participantes se ven arrastrados por sucesos de gran importancia que les impiden disfrutar de la propia inmersión)
6.       Puede no proporcionar el reto que el participante buscaba en ese momento, un reto excesivo o que no está dispuesto/puede asumir o un personaje en el que el participante se encuentra “encasillado”
1.       Las relaciones pueden ser desiguales, mayores entre “amigos” (amistad de los participantes no de los personajes) o participantes de alta actividad, e inexistentes en casos de necesidad máxima (personajes que pertenecieron o pertenecen al mismo grupo)
2.       Puede llevar a un esfuerzo insuficiente por parte del creador que presentaría así obras incompletas.
3.       Mayor dificultad para introducir estilo, obra más perenne. Suele poseer un estilo disperso, con características similares, menores elementos de genialidad, más cercano a la intrahistoria. No es tanto la suma de las mentes como la media de sus pensamientos.
4.       La calidad es en mayor medida dependiente del director y los participantes pudiendo llevar a resultados muy desiguales por la calidad de estos o por la cultura de larp a la que pertenezcan.
5.       La obra muere a su término, quedando en el olvido grandes creaciones en cierto modo desaprovechadas.
6.       Inadecuado para un público que necesita un evento ya preparado (falta de tiempo, deseo u originalidad) y que no pretenda generar su propio contenido.
7.       Puede llevar al participante al mismo estilo de personaje privándole de retos interpretativos o personajes ajenos o contrarios al evento haciéndole inviable el participar.

 

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